Suicidio juvenil: La inquietante realidad que amenaza a los adolescentes antofagastinos

Por José Fco. Montecino.

Alarmante cifra es la que mantiene la región de Antofagasta en materia de suicidios juveniles. La zona es una de las regiones con más casos de preadolescentes, entre 10 y 14 años, que se quitan la vida, siendo superada solamente por El Maule, quien lidera con una tasa de 5,5 por cada 100 mil habitantes en el 2014, mientras nuestra zona mantiene un 4,7 según el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS).

Esta problemática es algo que preocupa a Chile y lo posiciona peligrosamente a nivel internacional. Por ejemplo, en el 2012, nuestro país ya alcanzaba el segundo lugar de las naciones de la OCDE con una alta tasa de suicidios juveniles, siendo superado solamente por Corea del Sur. Incluso, el otrora ministro de Salud, Jaime Mañalich, llegó a pronosticar que 12 de cada 100 mil jóvenes chilenos -entre 10 y 19 años- se quitarían la vida en el 2020.

Para septiembre del 2016, nuestro país era posicionado como el segundo en América Latina con altas tasas de suicidios en menores y adolescentes. El Ministerio de Salud, encabezado por Carmen Castillo, comentó ante la Cámara de Diputados que los motivos de estas cifras serían la ansiedad, depresión, consumo excesivo de sustancias y déficit atencional.

El sociólogo César Trabucco comentó que una de las causas que están presentes en los casos de suicidios, en general, es la desintegración social. Es decir, si alguien se siente menos pertenecientes a círculos sociales, está más propensos a tomar decisiones autoflagelantes.

En el caso de los jóvenes, los agentes expuesto anteriormente se intensifican. Los adolescentes no encuentran el soporte emocional que necesitan de los grupos y entidades que lo rodean (familia, grupo de amigos, escuela, entre otros). Además, el sociólogo enfatizó que muchos menores están viviendo sus amistades a través de las redes sociales, perdiendo el contacto cara a cara.

Una de las causas que agudizan la falta de contención en los jóvenes antofagastinos son los turnos de la minería o los horarios de los padres en general. Hoy los menores viven en hogares en donde ambas figuras paternas se encuentran trabajando. Ocurre lo mismo si el núcleo familiar es monoparental. Esto, según Trabucco, es debido a que los padres buscan permitirse un cierto nivel de consumo que la sociedad impone.

Consultadas por esta problemática, la psicóloga educacional Camila Rivera concuerda con Trabucco, argumentando que el estilo de vida de Antofagasta, rápido y lleno de estímulos, otorga una visión estresante a temprana edad. Esto, sumado al poco control de la frustración, desencadenan que el joven busque alguna salida a esta realidad, siendo una el suicidio.

Sin embargo, el comisario Erwin Rojas, jefe de la Brigada de Homicidios, comentó que en el presente no se percibe un aumento preocupante en suicidios de jóvenes. 

Además, Rojas comentó otras razones que empujan a los adolescentes a acciones suicidas, como es el caso del consumo de alcohol y drogas, dependiendo netamente del poder adquisitivo de la persona. La gente más cercana a la pobreza están más propensas a adquirir pasta base o la cocaína base, siendo mucho más baratas.
El comisario comentó que “en las poblaciones tenemos suicidios de drogadictos adictos a la pasta base, y que la adicción lleva a eso a los jóvenes.” 
A nivel general, estos motores varían según el rango etario. “En los adultos mayores, generalmente están asociados a enfermedades terminales, sumado esto a la soledad. Acá hemos visto en Antofagasta varios casos que tienen que ver con personas que vivían solos y que, estando solos, tienen que enfrentar un proceso, como es la noticia de una enfermedad terminal”.
En caso de bullying o grooming, si un adolescente es víctima de este tipo de acosos y termina suicidándose,  el hostigador no es visto como culpable de esta muerte por la legislación. La ley castiga a aquellas personas que cooperan con las conductas autoflagelantes del individuo.
Rojas recalcó que, para prevenir una tragedia de este tipo, hay que enfatizar que tiene mucho que ver con la comunicación entre padres e hijos. “Los padres deben construir relaciones de confianza, donde los hijos se sientan acogidos cuando tienen problemas”. Además, señaló que se debe visibilizar estos fenómenos, indicando que el niño no debe enfrentar estos problemas solo. Si esto ocurre en el colegio, se debe informar al establecimiento para que generen medidas y otorgarle el apoyo correspondiente, que existen dentro de los institutos.
La principal forma de evitar este tipo de tragedias en nuestras familias es generar mayores lazos. Éste fue un consejo que se repitió en cada opinión de los expertos entrevistados. El núcleo familiar debe ser, para un joven, uno de los primeros lugares en que busque ayuda en caso de tener problemas en su vida diaria.
Si conoces a alguien que esté pasando por un estado depresivo, la OMS tiene en su página algunos consejos para ayudar a las personas que están pensando por estos difíciles momentos. Puedes leerlo  haciendo click aquí.