Haribol: en la vida de las personas entregadas a Krishna

Por Bryan Saavedra.

“Haribol”, así es como saludan las personas conscientes de Krishna. Cuando decían esa palabra acompañada con una reverencia no tenía idea cómo reaccionar y decía, “hola…”, para no ser mal educado. Son un poco extraños en sus conductas, forma de vestir y hablar. Pero su estilo de vida es netamente espiritual y muy diferente al resto del mundo, quiero saber qué es eso que mueve a tantos jóvenes a renunciar a todo para entregarse a Krishna.

La luces bajas del templo generan la intimidad acompañada de la hermosa música de panderos, campanas y un tambor. Los devotos saltan de un lugar a otro, todos cantamos el mantra mayor mientras bailamos. Me toca salir al centro, bailo, salto, me divierto, me libero y adoro a Dios, me siento uno más de ellos. Un sujeto envuelto en esta seductora y enigmática espiritualidad de los Hare Krishna.

La calle está oscura y empapada de la pasividad de un domingo, faltan dos cuadras para llegar y ya voy nervioso, me da miedo que me miren extraño o digan que soy freak.

¡Ya!, voy entrando al inmenso templo rosado que parece un portal hacia una realidad paralela, el olor a incienso es permanente, incluso se percibe desde lejos, hay varias manzanas impresas en sus computadores, frente a mí veo el fuego saliendo de la cocina. Miro a los costados, hay muchas imágenes de un ser azul adornando las paredes de uno de los lugares más extraños que he entrado en años.

Al final del pasillo hay unas 20 personas en un salón de piso de flotante, logro identificar varios cuadros con caras humanas y debajo de ellos una leyenda que no entiendo nada. Para entrar debo quitarme las zapatillas, cruzo esa última puerta y ya estoy en el piso escuchando la prédica de un joven vestido de túnica naranja y con acento colombiano-capitalino, no pasa de los 25 años. Me siento como en la iglesia, sólo que aquí todo es más fresco y difícilmente emergen rostros desgastados por los años. El joven nos dice que tenemos que dejar de lado las cosas que nos ponen tristes y que es importante fortalecer nuestra alma mediante el canto de la japa.

La japa es un collar compuesto de 108 pelotitas, cada una de éstas representa un mantra que debe cantar el devoto durante el día, es su rosario. Generalmente lo guardan en una bolsa de lana.

Varsana mostrando su japa. Se dice “yapa”.

La prédica es la forma de comenzar la fiesta del domingo. Ahora habla el cabecilla del templo, quien no es elegido por jerarquía o democracia, más bien por la vida espiritual que lleva, en este caso 12 años. Sólo tienen dos grandes maestro espirituales que son: GuruMaharaj (alemán) y Gurudeva Atulananda (chileno). ¡Claro!, nos invita a adorar a las deidades.

¿Qué hago acá?

Es como el inicio/final de un culto en la iglesia evangélica o el pentecostés de los católicos, claro que con su sello, hombres por un lado, mujeres por el otro. Se abre la cortina y veo tres estatuas brillantes, debajo de ellas otra más diminuta de un cerro con ojos, me sorprenden. Automáticamente todos hacen reverencias, especialmente los hombres, van con sus cuerpos directo al suelo. Qué hago acá… pero considero que mi mundo es raro por ello no me siento tan fuera de lugar.

Hare krishna, hare krishna, krishna krishna, hare hare. Hare rama, hare rama, rama rama, hare hare. Este es el mantra mayor, el más bonito de todos y significa: Oh mi señor déjame ser instrumento de tu amor. Por eso es que viene del corazón para educar la mente a través del canto. 

Se cierran los cortinas del altar, algunos toman fotografías y me invitan a comer, como no soy difícil de convencer voy enseguida. En mi plato hay varios vegetales, arroz con una pasta blanca y brócoli. Todo ello acompañado de la exquisita aromática (extracto de fruta hervida).

El altar sagrado de los Hare Krishna, aquí reposan las figuras de sus deidades y maestros espirituales.

Llega a mi lado Varsana, con su mirada cansada/pasiva adornada de lentes ópticos, el joven de la prédica. Comienza a contarme que nuestro cuerpo es lo material, que todos somos seres esenciales, porque tenemos un alma.

¿Y por qué se hacen vegetarianos?

Es una forma de aplicar lo que es la conciencia, para eso hay que empezar por cambiar uno mismo. Primero dejando de comer carne, porque representa la violencia del ser humano -en el proceso de la muerte del animal- y finalmente esta violencia le llega al cuerpo al momento de comer.

Todo y todos somos gurús y todo es sagrado desde la escoba a las personas, ya que podemos enseñar al resto con nuestras forma de actuar y hablar. “Todo es un gurú”, dicen los krishnas.

Varsana es músico y está hace un par de días en Antofagasta, viaja por diferentes templos y hace dos años que es devoto… El reloj me mira y ya es tarde, le digo a mi nuevo amigo que volveré en los próximos días. Saliendo del lugar llega Maha, me dice que vuelva pronto, “nosotros no lo vamos a obligar a nada, no se preocupe”. Nunca más lo vi…

Pasan los días y luego de otras visitas me invitan un viernes en la noche porque vendrá Gepe que al igual que María Colores y Javiera Mena es amigo de Krishna. Me dan ganas de saber por qué estos jóvenes-músicos-famosos se unen a esta religión.

El tamborilero de Krishna

El templo está lleno, hay personas de todas las especies imaginables, varios artistas adornan la alfombra para que llegue Gepe. La pizza con la aromática quitan la ansiedad de la espera. En eso conozco a Bahu que me acompaña. Es pequeño y muy parecido al cantante de Primavera de Praga, incluso en su forma de expresarse, aparte también es músico y estudia psicología.

Hace cinco años que es devoto y es muy buena persona. Me habla del Karma, aquella energía que circula en el mundo, la cual obedece a la ley de acción y reacción, es decir que, si realizas algo malo, el Karma te devolverá lo mismo, es causa y efecto.

El joven simpático recuerda que fue católico por muchos años, luego se hizo punk-anarco-rebelde… un día su primo lo invitó a conocer a los devotos, que hablaban de espiritualidad y desde ahí no se ha salido. “Simplemente fui llamado”, me dice.

Suena el guitarreo y al instante mi mente dice, “Por la Ventana”, comienza la noche nuevamente con Gepe. “La vida es como la vida, de muchas maneras  de puede cambiar ¡haribol!”, su lírica atrapa y todos aplauden al instante, es un momento de intimidad.

Deja su guitarra de cinco cuerdas y se transforma en el tamborilero de Krishna. “¡Toquemos algo juntos poh!” Los devotos lo siguen armando una improvisada banda. Cantan el mantra mayor, primero Gepe y luego el resto repite. La sincronía de los instrumentos y la voces de adoración a Krishna hacen sentir una bella energía, es tarde, pero no me quiero ir, estoy conectado con el momento.

Gepe o el Tamborilero de Krishna entonando el maha mantra junto a los devotos, Bahu (de negro) y Maharaj (de naranjo).

Gepe conoció a los devotos hace 12 años gracias a su mejor amigo Cristóbal -ahora se llama Maharaj Mángara- quien lo invitó a un templo de Peñalolén. Siempre está feliz y dice que nunca tuvo la necesidad de vivir en templos, “pero eso de proponer, responder, ocupar la masa de gente cantando, sonriendo, comiendo, la imagen divina de Krishna, los juegos, no hay nada más entretenido”, le encanta esa intensidad espiritual de los devotos.

Los devotos tienen una vida de renuncia mediante el vegetarianismo, la desintoxicación de su cuerpo, no jugar juego de azar y practicar el celibato

Termina el momento íntimo y Bahu me acompaña a la puerta y espero que me llame para seguir conociendo a los devotos, porque comienza a interesarme de verdad este asunto…

Camino por la calle a altas horas de la madrugada… mi mente recuerda el mantra mayor, y voy cantando sin cesar, es un hermoso momento, pues espanta mis temores a la noche oscura por la cual deambulo.

Comienzo a asistir más al templo, mi cara ya es conocida. Me gusta aprender de ellos y su espiritualidad que es muy difícil de llevar. No ven a un dios que castiga, más bien es un niño travieso que juega con el mundo.

Si eres cristiano o de alguna otra religión la idea es que lo seas realmente, no te obligan a ser krishna, sino más bien que seas consecuente en una vida espiritual que es lo primordial.

Familiar

En el pasillo se acerca un devoto que se inició en hace un año en Perú. “Buscaba un viaje a Roma, a París para sacarme la foto, cachái, porque deseaba algo material, en cambio me encontré con un viaje más enriquecedor, un viaje espiritual por el mundo”. Me entrega un plato de comida que le habían dado a él, me sorprende y agradezco su nobleza. Pronto se marcha.

Entonces me llama Maharaj, el líder y me acercó a comer con él. “La comida de los devotos es la mejor del mundo”. Y luego me habla de las categorías de las personas cercanas a Krishna y los pasos para iniciarte en esta vida espiritual.

Amigo de Krishna: comparten con ellos, Gepe por ejemplo, se reúnen, tocan música, van al templo, aprenden de sus enseñanzas, pero no están iniciados a pesar que llevan una vida más espiritual que el resto de las personas.

  • Optan por ser vegetarianos y esto significa que le entregan una vuelta del collar de cuarzo que cuelga de su cuello. 
  • Dejan de intoxicar su cuerpo con drogas, cigarros, café, té, alcohol, drogas, etcétera.
  • No jugar juegos de azar para controlar la ansiedad.
  • El celibato: tener relaciones sexuales sólo con propósito de traer una nueva alma al mundo, porque hacerlo es solamente satisfacer lo material.

La conexión más fuerte que he sentido en esta investigación ha sido reencontrarme con la música, me dan ganas de volver a tomar una guitarra y un piano para cantar el maha mantra y hacer música. Esta cercanía tan repentina me ha devuelto esa sensibilidad que tenía oculta bajo varias capas dentro de mi ser. 

Los Hare Krishna establecen la metáfora del carruaje: la mente es el carro, la persona que maneja es el cuerpo y los caballos son los sentidos controlados por el cuerpo. Si no son controlados la mente entra en caos, es por esto que se rigen a varias normas como previsión de su vida espiritual.

En cuarto de universidad Maharaj conoció a los devotos, vivió con ellos. Cuando salió de la carrera fue a la India porque un amigo le regalo los pasajes y “desde ahí que rayo la papa con esto”, cuenta muy relajado.

Yo andaba buscando algo en contra del sistema, porque empecé a carretear muy joven, entonces… después no le encontraba mucho sentido a la vida y conocí a los devotos por un amigo que me llevó a un templo y si te das cuenta ellos son los más anti sistema que hay en el mundo , ellos viven una realidad paralela y espiritual a la del resto de las personas.

El reloj me mira nuevamente se ha hecho tarde. Me deja en la puerta y aprovecha de invitarme a su ceremonia que realizan a las 5 AM, decido ir y acordamos un nuevo día para ese encuentro.

Bhagavad Gita

Ya está oscureciendo y estoy en la clase del Bhagavad Gita, la biblia de ellos. Dirige Varsana, ¿lo recuerda? En esta oportunidad se habla de los sacrificios que hacen los devotos, entre ellos el celibato

Los Hare Krishna controlan mucho su vida espiritual, pues para ellos existe solo un hilo entre el ego y la humildad.

– ¿Es complicado llevar este sacrificio?

Toma un respiro y entre nervios comienza a responder.

– Es difícil al principio cuando no sabes sus beneficios, cuando se conocen es bonito. El semen tiene que ver bastante con la mente y puedes transformar la energía sexual en energía espiritual. Es complicado, pero es como un ejército y si sabes que estás con más soldados (los devotos), vas a sentir un apoyo, un incentivo y así puedes lograrlo.

Los Hare Krishna establecen la metáfora del carruaje: la mente es el carro, la persona que maneja es el cuerpo y los caballos son los sentidos controlados por el cuerpo. Si no son controlados la mente entra en caos, es por esto que se rigen a varias normas como previsión de su vida espiritual.

¿Cómo lo hacen con la diversidad sexual?

– El alma es femenina y Krishna es masculino, él disfruta y no- sotros somos los disfruta- dos, por lo tanto no tenemos problemas con los devotos de otra tendencia sexual, pero eso te lo pueden explicar otros devotos. 

Mangal Arktik

El silencio de la oscuridad reina en las calles que recorro pedaleando rápidamente mi bicicleta, siento la fría brisa marina en mi rostro mientras me dirijo al Mangal Artik, ceremonia a la cual soy invitado. No hay nadie en la calle.

Meditando en la puerta de la Academia Vrinda.

4:57, estoy afuera del templo, se ve muy oscuro y tenebroso, tengo expectativas que será algo mágico y bastante espiritual. Golpeo la puerta y nadie abre. Golpeo nuevamente… suena el pestillo de una venta del segundo piso. Se asoma una cabeza desde el costado izquierdo. – Haribol – Hola… vengo a la ceremonia. Desaparece y aparece otra al instante, “bajo enseguida”.

Abre Maharaj y me invita a pasar. Espero en el silencioso templo interrumpido por pasos, murmullos y el crujir de la madera… es tenebroso ver todas esas figuras casi en la oscuridad… suenan campanas a los lejos y puertas que se abren y cierran.

Estoy con Maharaj frente al altar, de inmediato llega otro devoto, muy serio, pero al rato se vuelve amable, me entregan un cancionero y… se abren las cortinas, todos al suelo (los tres). Y ya no es raro.

Al rato llegan dos más, uno de lentes y otro más pequeño en edad. Todos cantamos adorando a las deidades que en ese momento están en pijama. De pronto sacan un pequeño altar hacia fuera, en él hay un cuadro con la fotografía de un árbol, lo adorna un fuego e inciensos. Maharaj da la iniciativa y cantamos el maha mantra girando alrededor de eso, me siento freak y me cuestiono qué hago girando alrededor de la foto de un árbol…

Esta saliendo el sol y el líder nos dice que esta es el mejor momento para comenzar la vida espiritual. Habla que el impacto visual actual nos está quitando la lectura y meditación. Por ello son necesarios este tipo de encuentros para regular estas prácticas. Al final terminamos cantando y luego le colocan ropa nueva a las deidades.

Es diferente comenzar el día de esa manera, cantando, compartiendo, aprendiendo de los devotos. Canto todo el camino de regreso mientras se aclara el cielo y comienza a despertar el resto de la ciudad.

La última fiesta

La luces bajas del templo generan la intimidad acompañada de la hermosa música de panderos, campanas y un tambor. Los devotos saltan de un lugar a otro, todos cantamos el mantra mayor mientras bailamos. Me toca salir al centro, bailo, salto, me divierto, me libero y adoro a Dios, me siento uno más de ellos.

Lo increíble de estas personas es su humildad, además que si sigues un pensamiento o eres creyente en algo debes ser consecuente. Ellos lo hacen con su estilo de vida como servidores de Krishna.

Para salir del sistema los krishnas crean otro con sus propias reglas dejando de lado el mundo material. Eso por eso que las personas, sobre todo los jóvenes renuncian a su vida por una más espiritual incluso dejando de lado su identidad por un nombre espiritual como Bahu, Maharaj o Varsana. Definitivamente Juan, Felipe y Cristian, que antes vivían en esos cuerpos, se aburrieron de esta realidad.

“Cuando conocí a los devotos”, esa es la típica frase de ellos y personas cercanas a Krishna. Yo los conocí gracias a este reportaje. Ahora que soy un poco más cercano, siento que es bello dimensionar esa sabiduría que guardan en su interior, siempre aprendes algo nuevo al conversar con ellos. Me llena, porque me permitieron recuperar mi interioridad sensible. Y todos, en algún momento, tendremos que iniciar el verdadero camino hacia Dios, porque ya hemos escuchado de él y sus enseñanzas. Haribol, así también se despiden las personas conscientes de Krishna.