Fallo de La Haya en Demanda Boliviana frente a Chile: ¿Que podría pasar?

Por Gustavo Cabrera Leyton

Lo que pueda suceder en la mañana de este 1 de octubre en Holanda en La Haya no es un misterio. Existen variados resultados probables para los ambos países en que están presentes en la demanda.

La demanda boliviana frente a Chile es clara, necesitan que la Corte Internacional de Justicia obligue a Chile a negociar un acuerdo que le otorgue un acceso soberano al océano pacífico el cual perdió en la Guerra del Pacifico hace 140 años.

Los escenarios del fallo son tres:

  • El primero, que sería más favorable para Chile, donde los jueces de la Corte Internacional de Justicia, La Haya, puedan declarar que no existe ninguna facultad del derecho internacional que pueda obligar a Chile a negociar. O sea que puedan desestimar todas las reclamaciones que Bolivia ha realizado.

  •  El segundo podría ser que Chile ya adquirió en el pasado la obligación de negociar. Pero esta ya fue cumplida en el Abrazo de Charaña en 1975, donde los dictadores de la época, Augusto Pinochet de Chile y Hugo Banzer de Bolivia en el supuesto “canje” territorial. Esta no tuvo efecto porque Bolivia exigió más de lo que estaba estipulado y el supuesto acuerdo, quedó sin efecto. Si la Corte optara por esta opción le daría la razón a Chile, ya que no existiría nada pendiente con Bolivia.

  • Y la tercera posibilidad es que la Corte Internacional de Justicia acepte todo lo reclamado por Bolivia y tenga la facultad de decir que Chile está juridicamente obligado a negociar con Bolivia en las formas de “buena fé, sin demora, manera formal y dentro de un plazo razonable”. La idea de que sea de buena fe es que si Chile no adopta una manera amigable de enfrentar el problema el tribunal forzaría al Gobierno (en este caso del presidente Sebastián Piñera) a llegar una salida justa.

Según variados portales y medios de comunicación de latinoamérica especialmente aseguran que podría existir un posible cuarto fallo, que sería “Chile no tiene la obligación juridica de negociar, pero que recomienda a las partes a que entablen una conversación bilateral para solucionar el problema”. No obstante, esa solución sería una invitación más política que jurídica.

 

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