7 niños y un payaso: El terror inteligente de IT 2017
Por María José González.
Es lunes, 4 de septiembre, rondan las 9 de la noche, han pasado 8 años desde la primera vez que leí la novela que se convertiría en mi libro de terror favorito, IT de Stephen King. Por mucho tiempo se habló de una adaptación cinematográfica de la obra como un rumor lejano, y sin embargo, hoy, es una realidad. Camino con destino al cine para ver la Avant Premiere de la película, a paso acelerado y con el corazón enloquecido latiendo en el pecho. Altas expectativas, nervios, emoción y miedo eran la bomba de sentimientos que se entremezclaban en mi interior.
Las luces se apagan y ya es hora de terminar con mi inquieta espera. La película comienza y tras pocos minutos, da lugar a la secuencia que nos deja en claro lo que vinimos a ver: una película sobre fraternidad y lazos, pero capaz de ser gráfica y violenta. El marketing se ha encargado de venderla como una película de terror, y a pesar de que efectivamente tiene su cuota de escenas que pueden considerarse como propias del género, yo no la calificaría como una película de terror. Al menos no como aquellas a las que estamos acostumbrados.
La película tiene mucha más sustancia que sus pares contemporáneas, busca sobre todo contar una historia, nos habla sobre el poder de la amistad y la superación de los miedos, miedos más “absurdos”, inherentes a los niños, pero también miedos tan oscuros y profundos como el abandono, la indiferencia y el abuso. Es la historia de 7 niños que se vuelven amigos, aparentemente por lo azaroso de la vida, pero cuya amistad resulta la clave para combatir a un personaje siniestro, que lleva siglos instaurando el horror en un pequeño pueblo llamado Derry.
El desafío era enorme, llevar a la pantalla una historia icónica, compleja, que además ya contaba con una adaptación hecha para la televisión en 1990, la cual marco a toda una generación. Y no obstante, el resultado ha dejado sin palabras a millones de espectadores, obteniendo ganancias que superan en cuatro veces el presupuesto empleado en su realización.

El montaje de la película le otorga un ritmo rápido y que te mantiene expectante, logrando que las 2 horas y 15 minutos de metraje ni siquiera se sientan transcurrir. La dirección de fotografía no destaca especialmente sobre otros aspectos técnicos de la cinta, pero aun así, nos entrega planos correctos y que aportan a construir una atmósfera apropiada para la película, simple, pero funciona. La dirección de arte es sobresaliente, la propuesta escénica recrea a la perfección el carácter del pueblo ficticio de Derry y las locaciones concretas en que ocurren los hechos, como la casa de Neibolt Street. A esto se suma el diseño de los personajes, que junto al resto de apartados, logran retratar de forma exitosa la esencia de la novela de Stephen King. La musicalización es idónea y nos otorga momentos que representan a la perfección la inocencia de la infancia, y por supuesto, refuerza los momentos de tensión.
El reparto es quizás lo mejor de la película, el actor sueco Bill Skarsgård nos brinda la interpretación de un Pennywise demente y voraz, representación pura de la maldad. Aquellos momentos en que podemos ver al actor desarrollando toda su capacidad a través de su expresión corporal y facial, supera a las escenas logradas con CGI. Todo el talento mostrado por los niños actores es aplastante, destacando especialmente, la interpretación de Jaeden Lieberher como Bill, Jack Grazer como Eddie y Finn Wolfhard como Richie. Sin embargo, la mayor sorpresa me la llevé con Sophia Lillis, quien realiza una interpretación solida de Beverly Marsch y también con Jakson Robert Scott, que a su corta edad, se luce como Georgie, con una actuación conmovedora y espeluznante.
El director, Andy Muschietti, supo sortear de manera brillante los obstáculos a lo largo de la producción del filme y el bajo presupuesto con el que contaba, entregando un producto final que rápidamente se está posicionando como la película del año. Las decisiones tomadas por el argentino en relación a la adaptación de la novela resultan muy acertadas. Se realizan bastantes cambios respecto a la obra original, por una parte, en favor del tiempo. Por otra, buscando lograr un factor de sorpresa para quienes están familiarizados con ella. Podemos además ver escenas que son calcadas del libro, y referencias a pasajes más abstractos del mismo, complejos de proyectar, pero finalmente se incorporan a manera de guiño, cosa que como fanática agradezco.
Concluyendo, IT es una película redonda, nos presenta suspenso, terror, aventura e incluso comedia, todo se acopla de manera natural y encantadora a la historia. No importa si no has leído la novela de Stephen King, no importa si no has visto la mini serie de los 90, es una cinta imperdible que no te va a dejar indiferente. Mi recomendación personal es ir al cine sin esperar una película que te atiborrará de screamers y sustos fáciles, sino una buena historia, perturbadora, pero sobre todo, entretenida.